Publicado en 3 Enero 2019

"[...]Algo similar ocurrió también con el precepto que prohibía  todo alimento procedente de la generación, en especial la carne. El queso, los huevos y la leche eran igualmente productos pecaminosos, aunque no así el pescado pues entendían que este era fruto espontáneo del agua y no de la generación. No obstante, había que evitar comer pescado los días de ayuno, que eran los Lunes, Jueves y Viernes de cada semana; esos días sólo se alimentaban de pan y agua y, además, se obligaban a seguir este mismo ayuno durante tres periodos del año: antes de Navidad, antes de Pascua y después de Pentecostés” (“Los Cátaros. Problema religioso, pretexto político”. Jesús Mestre Godes. Ediciones Atalaya Península de 1995. Pag: 113)

 

En 1997 Dan Brown sorprendía al mundo dejando entrever una serie de deducciones a partir del análisis simbólico de la acción que transcurre en la obra: La Última Cena de Leonardo. Pero tales hipótesis eran muy antiguas. En realidad Brown simplemente se había inspirado en un ensayo muy anterior de Lynn Picknett y Clive Prince en el que ya ellos reflexionaban sobre una serie de “anomalías desconcertantes” que se podían observar en el fresco. En este ensayo titulado: La revelación de los templarios, ya apuntaban que era muy extraña la falta del cáliz o Santo Grial en la cena de Pascua; la posibilidad de que da Vinci hubiera querido incluir la presencia de una mujer escondida entre sus apóstoles basándose en: lo inusual de la postura de Juan (que en el fresco no permanece recostado sobre el pecho de Jesús -como se refleja en los evangelios- apareciendo representado tal y como el maestro solía pintar a las mujeres en sus cuadros: imberbe, con la cabeza inclinada en señal de sumisión y con las manos cruzadas); el color azul de la túnica de Juan que era frecuente en los ropajes de las Madonnas pintadas en los siglos XV y XVI; el extraño espacio vacío que había entre el apóstol preferido de Cristo y éste -dicho espacio tenía forma de “V” o pubis femenino-; la aparición de la daga en manos de un apóstol oculto…etc. 

Con respecto a la denominada “mano fuera de lugar” o mano con la daga del discípulo misterioso, la restauración que del fresco realizaría la doctora Pinin Brambilla, en 1977, daría respuesta al enigma al aclarar la zona oscurecida en la limpieza y revelar que el cuchillo lo portaba el propio apóstol San Pedro -como así lo atestiguaban los bocetos de Windsor, que es posible que sirvieran de inspiración al maestro antes de realizar la obra-. Pero, ¿por qué San Pedro parece ocultar la daga?. ¿Está Pedro abalanzándose sobre el apóstol amado de Cristo, San Juan? y, lo más importante, qué posible explicación habría dado el maestro ante la censura de la época. Es muy posible que Leonardo se refugiara en el hecho que se narra en los evangelios donde precisamente Juan, en un arrebato, se enfrenta a los soldados que van a prender a Jesús en el monte de los Olivos para dar respuesta a las preguntas de los dominicos. Por otro lado, determinados autores, apuntan que en realidad el gesto de San Pedro hacia el apóstol amado, intenta reflejar el enfrentamiento que en aquellos tiempos -en los del maestro florentino- llevaban acabo la Iglesia material (de Roma) y la denominada Iglesia del espíritu libre (que tenía en San Juan a su máximo exponente) y que durante siglos habría estado predicando herejías como la cátara. 

 

 

“Monseñor, no me lo tengáis en cuenta, más no confío en vos por más hermano mío que seáis”

          (Extracto de la carta escrita por Ludovico a su hermano Arcanio Sforza en 1.499)

Otros autores, como Matteo Bandello, ven en este gesto de San Juan con la daga y en la propia temática de la obra -la traición-, un intento del artista de reflejar el encrespado panorama político en el que se encontraba envuelto Ludovico en el preciso instante en el que se está realizando el fresco. 

En lo referente a la política exterior, los diferentes cambios de rumbo dados por el Moro en busca de alianzas, fueron considerados como traición por más de uno de sus aliados. El panorama interno del país no era mejor como así queda patente en este texto:

Posiblemente, la distribución en grupos y el tema de La Última Cena (La traición) se corresponde con problemas latentes de la conspiración y alianzas que caracterizaron al gobierno de Ludovico Sforza tanto en la política exterior como doméstica. En política interna, el poder de Ludovico el Moro se debía en parte al asesinato de Galeazzo María Sforza (1476), a la misteriosa muerte de Gian Galeazzo (1494), el alejamiento del poder de Bona de Savoia (esposa de Galeazzo y madre de Gian) y eliminación de Circo Simonetta, secretario de estado de los Sforza. El propio Ludovico escapó de un intento de asesinato en 1484, urdido posiblemente por partidarios de Bona de Savoia. Las lealtades traicionadas, incluso dentro de la propia familia, marcaron el curso de la política interior. Todos las fuentes concuerdan en señalar que no existía confianza ni siquiera entre los miembros del propio clan”. ("Leonardo da Vinci. Obra pictórica completa. Frank Zöllner. Ediciones Taschen, 2011. Pag 136)

Respecto a la falta del Cáliz o Santo Grial en la escena que representa el fresco, la respuesta probablemente a tales misterios este precisamente en la propia acción. Según algunos autores (como el propio Javier Sierra apunta tras la publicación de su bestseller La Cena Secreta), Leonardo pretendía dejar claro que Jesús no instaura la eucaristía. No estamos en ese instante preciso que narran los evangelios, sino concretamente -y en exclusiva- en el capítulo 13 narrado por San Juan: “En verdad os digo que uno de vosotros me traicionará”.  

Otros estudiosos dan respuesta, también, al por qué de la representación de San Juan con facciones casi femeninas. Ross king nos remite, por ejemplo, a obras anteriores del propio artista como aquellas en las que aparece el propio Juan El Bautista con gesto casi aniñado. Era muy frecuente en la época pintar la juventud con facciones casi femeninas en los rostros masculinos. Probablemente otra respuesta la podemos encontrar en la posición en la que se encuentra el discípulo amado de Jesús con respecto a éste en el mural. Según los evangelios San Juan descansaba tumbado sobre el pecho del maestro y aquí aparece totalmente separado de él. ¿Por qué?. Muchos apuntan a que tal acción, de haber sido escenificada, podría dar lugar a equívocos y ser tomada como un acto de homosexualidad en la época. Tales insinuaciones no habrían sido aceptadas por los dominicos. Quizás aquí pueda estar parte de la solución a tal enigma. 

Pero los misterios más reveladores fueron pasados por alto por Picknett y Prince y es posible que también por Dan Brown. Tras la restauración de Brambilla Barcilon en 1977, se descubrió que los personajes representados en la obra carecían de halo de santidad y que nunca habían lucido tal signo de divinidad. ¿Por qué?. Según escritores como Javier Sierra, la explicación la podríamos encontrar en la también falta de halo en otras representaciones del maestro tales como su famosa Virgen de las Rocas. “Leonardo, en contra de la tradición de la época, no pintó una reunión de Santos cenando sino una simple reunión de hombres”. (Todos los testimonios de Javier Sierra, autor de “La Cena Secreta”, han sido recogidos de la publicación en la revista “ars creatio”, titulada: “La fe secreta de Leonardo”, fechada en verano de 2018. http://www.arscreatio.com/revista/articulo.php?articulo=347)

Otro de los detalles, que no son recogidos ni en El Código Da Vinci ni en La Revelación de los templarios, es en sí, la propia cena que parecen haber degustado los comensales. Según religiosos tales como Santiago de la Vorágine afirman que:

Cristo desempeñó en esta cena la función de amigo:

 ¿Cómo o en qué sentido?

Comiendo familiarmente el Cordero Pascual.

En el Capítulo 12 del Éxodo se dice cómo debería comerse el Cordero Pascual, y se indica a este respecto las prescripciones siguientes:

Primera: “No comeréis nada de él crudo, ni cocido en agua, sino asado al fuego”  […]

La carne cruda, al no estar ablandada previamente por la acción del fuego, resulta dura; y la cocida, aunque haya sido hervida en agua, suele ser poco sabrosa. Todo esto tiene una clara significación simbólica: comen carne cruda los que tienen crudo su corazón; es decir, aquellos cuyas entrañas son duras por no haber sido ablandadas mediante el fuego de la caridad; comen carne cocida, meramente hervida en agua, los que desconocen el sabor interno de la devoción; comen carne asada a la brasa quienes poseen un corazón piadoso, ablandado por el fervor de la caridad, y un paladar fino que sabe los deliciosos sabores de la devoción interior.

Segunda: “Deberéis comer la cabeza, las patas y las entrañas del animal”.

La cabeza del cordero pascual simboliza la divinidad de Jesucristo.

Capítulo 11 de la primera carta a los Corintios:

“Su cabeza representa a Dios”.

Las patas, en cuanto a extremidades inferiores, simbolizan la humanidad del señor, y las entrañas, su alma.

También nosotros debemos comer todas esas cosas. No comieron la cabeza del cordero ciertos herejes de la antigüedad que sostuvieron que Jesucristo no era Dios. No comieron las patas del cordero pascual otros herejes que afirmaron que el el cuerpo de Jesús no era verdadero, sino sólo aparente, lo cual equivalía a negar la humanidad de Nuestro Señor.

No comieron las entrañas del cordero una tercera clase de herejes, que aunque admitieron que el cuerpo de Cristo era verdadero, negaron que Jesús tuviese alma, y sostuvieron que las funciones que en los demás hombres ejerce el alma racional, en el cuerpo del salvador, ejercíales directamente la naturaleza divina”.

(“La Leyenda Dorada 2”. (Santiago de la Vorágine, Edt: Alianza Forma. 1992, Pag: 948).

Si observamos la escena representada en el fresco no hay ni rastro del Cordero Pascual entre los restos de la cena. No sólo eso, sino que además parece que han comido pescado acompañado de naranjas. Pero, ¿por qué, siendo tan importante el cordero en las celebraciones litúrgicas, Leonardo representa a los comensales cenando pescado?. ¿Quizás tenga que ver con la referencia al rey pescador herido y estéril de la leyenda del grial?. Veamos qué carga simbólica y divina tiene el Pez en las representaciones de la antigüedad.

“[….]Después de que los cristianos primitivos fueron bautizados en una fuente conocida como piscina (´estanque de peces´) a veces se disfrazaban de pez para comunicar su naturaleza rescatada (Eisler 72-73).

Los piscículi (pececillos) cristianos pueden considerarse almas semiconscientes necesitadas de una cura animarum (curación de las almas) debido al desarrollo unilateral de la consciencia descrita de formas tales como el rey pescador herido y estéril en la leyenda del grial y como el signo zodiacal de Piscis. Esta es una representación astrológica de dos peces que nadan en un sentido opuesto en su constelación, y se refiere, según la tradición, a la época de los últimos dos mil años en la que un pez nada en sentido vertical hacia el espíritu y otro en horizontal hacia la materia. Estos dos peces caracterizan con habilidad nuestra división actual entre psique inconsciente y consciente, una división igualmente grave si no se entiende como espíritu carente de encarnación o materia falta de espiritualidad [….].

 

Mientras la mayoría de los peces duerme, en el sentido de pasar algún tiempo en un estado de ahorro de energía, no cierran los ojos, que carecen de párpados, lo que evoca el ojo omnisciente de Dios”

(“El libro de los símbolos”. Ami Ronnberg. Edt: Taschen, 2011. Pag: 202)

Pero quizás la respuesta final a este enigma se encuentre en el propio Leonardo. Como algunos autores, como Javier Sierra, afirman da Vinci era un hombre peculiar en si mismo. “…siempre vestía de blanco y tenía unos hábitos bien extraños para su época. Nunca se le conoció pareja -ni masculina, ni femenina-, y tampoco se le vio comer carne. […]jamás pintó una crucifixión. Era como si abominara la cruz como símbolo religioso.[…] todas esas peculiaridades son difíciles de encontrar juntas en un solo individuo…salvo que fuera un cátaro”.

Pero cómo es posible que da Vinci tuviera contacto con las creencias cátaras. Algunos historiadores admiten, hoy en día, que tras la exterminación de los herejes, en Montségur, en 1244, algunas derivaciones se refugiaron en Lombardía donde convivieron ocultas y en paz hasta el siglo XV.

(Todos los testimonios de Javier Sierra, autor de “La Cena Secreta”, han sido recogidos de la publicación en la revista “ars creatio”, titulada: “La fe secreta de Leonardo”, fechada en verano de 2018. http://www.arscreatio.com/revista/articulo.php?articulo=347)

Extracto del ​​​​​​ensayo: "Siguiendo los pasos de Leonardo. José Hermógenes" (pags.22-28 inclusive)

 

                                            

 

 

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Escrito por MÁXIMO JOTA

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Publicado en 31 Octubre 2018

“[…]Shalom, Miriam. Soy yo, Yosef.

La figura esbelta que tenía delante se relajó visiblemente al escuchar su voz familiar.

—Oh, Yosef.

La voz de ella sonó emocionada. Él la miró con compasión: estaba pálida y temblorosa y se ahogaba en la pena. Le tendió la mano con un gesto involuntario que salvaba la flagrante oscuridad que los separaba en el jardín iluminado por la luna.

—Yosef -susurró ella-, no estoy segura de poder soportarlo. Él intentó advertírmelo, y yo pensaba haberle entendido.

Estaba temblorosa y desconcertada en la oscuridad.

Yosef le puso sus manos sobre los hombros y la sostuvo con firmeza. Hasta ese momento había advertido la hondura de su propia pena. La larga y oscura cabellera de Miriam refulgía a la luz de la luna y sus ojos brillaban por las lágrimas.

—Miriam -murmuró él. Vaciló un instante. ¿No había sufrido bastante ya aquella mujer?. Pero había prometido a su amigo que la protegería.Y no había más que una manera de hacerlo: tenían que salir inmediatamente, al abrigo de la oscuridad. No podían saber si las autoridades mandarían a buscarla-. Miriam, he recibido un aviso. Tenemos que abandonar Jerusalén esta misma noche. Si te quedas aquí no estarás segura. Pilato y Herodes pueden ordenar tu búsqueda…

—Sara -susurró-. Tengo que llamarla Sara.., porque Sara creyó, incluso cuando parecía que no había esperanza de que pudiera cumplirse la promesa de Dios.Yo no entiendo nada, pero sí sé que mi hija es la respuesta de Dios a nuestras oraciones…

[…] Yosef había oído hablar de un país, en la otra orilla del mar Mediterráneo, con pastos y árboles en abundancia, donde la nieve cubría los campos en invierno y donde el rechinar de dientes por las arenas del desierto no era más que un recuerdo. Tal vez sería posible llevarse la niña a las Galias, pensó para sí. La “parra de judá” podría florecer allí, a salvo de las penas y de la opresión…”

(Cuento de la novia perdida. Miriam la del jardín. “María Magdalena y el Santo Grial. Margaret Starbird. Edt: Circulo de Lectores. 2004. Pags: 31,32,46)

Todo parte de una leyenda, de un cuento escrito en francés procedente de la Edad Media en el que se narra la huída de María Magdalena y José de Arimatea a Alejandría. En él se describe el nacimiento de la hija de María, Sara, y la posterior huída a las Galias de los tres.  

Fruto quizás de estas leyendas existe una tradición en el sur de Francia (tierra de tradición cátara por excelencia) que lleva al culto y la veneración de Sarah “la Kali” (Sara la negra en gitano). Todos los 24 de Mayo procesionan con la imagen y la veneran en la cripta taurobólica construida en su honor. Narra la historia que María la Magdalena, María Salomé y María la madre del Apóstol Santiago desembarcaron en un pueblo de la Galia llamado “Ra” donde había un asentamiento romano-egipcio y allí vivieron hasta el final de sus días. Algunos sostienen que allí las esperaba Sarah “la egipcia” que vio su barca atracar en la playa; muchos cuentan que la propia Sarah iba con ellas en la barca y que decía ser la sirvienta de la Magdalena; otros afirman que, aquella Sarah (que procedía del Alto Egipto), era hija de María Magdalena y Jesús de Nazaret y que había sido escondida y protegida tras la persecución de los primeros cristianos en la huida de las tres Marías de Jerusalén. Rufo Festo Aviano describe que aquel lugar cambió su nombre por el de “Ratis” tras la llegada de las Tres Marías, allá por el año 40 d.C, y que Sarah la Kali se convirtió en la jefa de la tribu procesando una religión politeísta y un culto a Isthar -imagen con la que salían en procesión y a la que paseaban por las aguas marinas para recibir su bendición-. La misma Isthar que hace referencia al culto (pagano) sagrado del matrimonio al que se refiere Starbird.

Sea mito o realidad lo cierto es que en 1448 se descubrieron allí, en Les Saintes Maries, reliquias de dos de las Tres Marías (María la madre del Apóstol Santiago y María Salomé) y la leyenda volvió a cobrar vida de nuevo.

 La tradición se mantiene aún hoy en nuestros días donde, cada 24 de Mayo, gitanos de todas partes del mundo acuden a rendir culto a su amada Sarah la Kali, su Magna Mater, la diosa de la generación. 

El nombre de Sarah no es baladí. Sarah se llamaba la mujer de Abraham en la Biblia; Sarah también era el nombre de la esposa de Brahma en los Veda Saravasti y no menos importante para nuestra investigación es el significado que en la Cábala tiene el nombre de Sarah. Significa: “residencia del exilio”. En 1888 la localidad, sita en pleno Lenguadoc cátaro, cambió su nombre de Notre Dame de la Mer por el de Saintes Maries de la Mer. Quizás hubiera sido interesante contar con el testimonio de excepción  de un tal Vincent Van Gogh por aquella época. Cuentan que gustaba de pasear por aquellas playas y que tuvo en, Les Saintes Maries, su etapa más colorida y maravillosa artísticamente hablando". 

(Ensayo: "Siguiendo los pasos de Leonardo. La Última Cena". José Hermógenes)

 Procesión en honor a Sarah la kali. Saintes Maries de la Mer 

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Escrito por MÁXIMO JOTA

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Publicado en 12 Enero 2018

 Murió de sobredosis, sola. La niña de ojos redondos y mirada penetrante que siempre estará en algún lugar sobre el arcoíris, no aguantó más y un 22 de Julio de 1969 acabó con la agonía en la que se había convertido su vida. Detrás de la careta que aparentaban sus constantes nominaciones a los Oscar, detrás de una vida de lujo y de falsa felicidad solo había oscuridad y frío. La oscuridad y el frío que se esconden ocultos tras la adicción a las drogas.

 

 —”Si el destino lo permite, ¡esa es la frase que estaba buscando!”— pensó Hugh Martin mientras acariciaba las teclas blancas y negras de un viejo piano de pared. Había decidido encerrarse en la cabaña que sus padres tenían en el barrio de Southside en Birmingham, Alabama, aquella Navidad. La humedad del exterior empañaba los ventanales de la casa de madera. Afuera hacía frío, mucho frío y el viento cortaba la respiración y la cara de todo aquel que se atrevía a pasear por la pequeña ciudad. En compañía de Scott (su viejo mastín tibetano) del calor de la lumbre y del té caliente comenzó a dar vida a la que sería la canción principal del musical Meet me in St. Louis.

Haga usted memoria querido lector. Seguro que recuerda la escena. Una hermosa Judy Garland en el papel de Esther, la hija mayor, consuela a la pequeña Tootie diciéndole aquellas famosas frases: “No te preocupes, ¡oh Tootie!, volveremos a estar todos juntos si el destino lo permite (If the fates allow)”. Es la noche de navidad. Las dos muchachas ven llegar el último amanecer en St. Louis desde el umbral de la ventana de su cuarto y el sol ilumina sus rostros dorados como anhelo de una nueva esperanza. Atrás quedará su casa natal, atrás quedarán los eternos campos sembrados de cebada, las gigantes galletas redondas de trigo, la compota de calabaza de mamá, las noches bajo las estrellas, sus amigos, sus risas, sus vidas…delante les espera la gran ciudad de Nueva York con sus rascacielos y sus prisas,  su humo negro y su olor a emparedados y puestos de salchichas calientes y maíz hervido.

¿A que recuerda la escena?, ellas se encuentran desoladas porque su familia tiene que marcharse a Nueva York donde el padre ha encontrado un nuevo trabajo.

 

Era víspera de navidad y ahí me encontraba yo sentado en un banco de la calle Mathew de Liverpool, mapa desplegado en mano, con lo puesto y lo que cabía en una pequeña maleta de mano de piel marrón. Me habían dado las vacaciones de navidad en el instituto y aquel año decidí que en lugar de ir a la semana blanca con mis compañeros iba a viajar a Londres para divertirme y perfeccionar mi inglés.

Cuando llegué a la ciudad serían más o menos las siete de la mañana lo recuerdo bien porque aún estaban cerrados todos las bares y cafeterías y los camareros regaban el asfalto gris de la estrecha vía de edificios altos y rojos manguera en mano. Una pequeña furgoneta de reparto bajó uno de los bolardos automáticos para entregar el pedido de la mañana en la White Star y de un lado al otro del estrecho callejón colgaban carteles con letras negras y rojas que hacían alusión a los Beatles. Toda la calle en realidad era un escaparate gigante del grupo británico. Las cafeterías y las cervecerías estaban decoradas a pie de calle con grandes carteles de pizarra en donde podía leerse el menú y todos llevaban también dibujos que recordaban a los cuatro fabulosos.

Intenté hacerme entender en mi inglés malo de instituto para encontrar un hostal barato y limpio donde pasar la noche. Eran los últimos días de 1995 y todos los hoteles de Liverpool estaban ocupados. Por fin encontré una habitación libre en el Aachen, al otro lado de la ciudad. Empezó a nevar con fuerza y recuerdo que, mientras me dirigía andando al hostal, todas las calles y todas las tiendas que encontraba a mi paso estaban decoradas con motivos navideños. La juventud se dejaba contagiar del espíritu y lucían en sus cabellos diademas de reno o vestían jerseys de punto con motivos invernales tejidos a mano.

Tropecé con un desfile de papanoeles mientras recorría las calles. Años más tarde supe que llegada la noche próxima a la festividad de San Nicolás, tenía lugar allí la famosa maratón de papanoeles donde hombres y mujeres recorrían las calles de la ciudad disfrazados de esa manera.

Almorcé en la zona del Pier Head y pasé la tarde recorriendo el mercadillo instalado a los pies del St. Georges Hall, frente a la pista de patinaje. Así poco a poco pasaron las horas y se hizo de noche entretanto yo iba recorriendo el centro comercial Liverpool One mezclándome con la gente mientras admiraba la hermosa portada del barrio chino completamente iluminada con luces rojas, naranjas, violetas y azules.

Estaba recorriendo la plaza del centro a los pies del inmenso abeto gigante con luces de colorines en forma de corazón, cuando tropecé con la mirada de un ángel.

Allí estaba ella cantando con unas amigas en una de las cabinas carol-one que el restaurante The Alaskas Follies tenía instaladas al pie del inmenso árbol multicolor. El mundo, la noche, el correr y las risas del gentío que recorrían las calles se apagaron y desaparecieron de pronto. Nos quedamos solos su sonrisa y yo aquella fría noche de nochebuena en un Liverpool mágico e imaginariamente vacío para los dos.

 

         

—Mi padre era Mexicano por eso hablo bien español.—dijo Dakota— nos abandonó a mi madre y a mi cuando yo solo tenía 5 años—La muchacha hablaba mientras se arreglaba la media melena rojiza

   portando una horquilla metálica en la boca. Lucía dos trenzas recogidas a ambos extremos de la cabeza.

                     

 —¡Vaya, lo siento!

 —No, no lo sientas era un cerdo. Se la pasaba engañando a mi madre con otra desde hacía muchos años…por eso yo no quiero hombres en mi vida.

                     

 —¿No quieres hombres en tu vida porque tu padre engañaba a tu madre con otra mujer?. ¡Eso es una tontería!—.Yago dio un sorbo a su cerveza y mientras escuchaba a la chica echó un breve vistazo al pequeño escenario del Cavern. Aquella noche actuaba un dúo femenino austriaco que le encantaba. Era una de las                                     razones por las que había viajado hasta Londres con el poco dinero que había sido capaz de ahorrar.

                     

—Ya sabes, solo quiero divertirme y si surge algo pues surge—dijo la chica.

                     

—Eso está muy bien 

                     

—¿Puedo preguntarte una cosa?. ¿Qué clase de nombre es Yago?

                     

Yago es un diminutivo de Santiago

                     

—¿Diminutivo?—preguntó ella abriendo sus dos ojos azules con curiosidad.

                     

—Sí, ya sabes como un atajo para evitar decir todo el nombre.

                     

—¿Cómo de Dakota Kota o algo así?

                     

—Algo así. Mi abuelo materno se llamaba Santiago y mis padres me pusieron el mismo nombre…tan solo eso

                     

—Pues me gusta tu nombre.

                     

—Y a mi me gustas tú—.

 

De pronto un tipo con un sombrero rojo de papá Noel en la cabeza se subió al escenario del Cavern para anunciar la primera actuación de la noche. Se trataba del dúo femenino austriaco Monalisa Twins que comenzó a tocar una versión beat del villancico Have yourself a Merry Little Christmas en otro tiempo popularizado por Judy Garland. Los dos muchachos se abrazaron, se besaron y fueron felices a la luz tenue del Cavern envueltos en una atmósfera romántica de efecto bokeh color champagne.

 

Más tarde, de madrugada, recorrieron corriendo las calles de Liverpool embriagados de amor y de risas, haciéndose promesas y besándose con pasión en cada farola de aquella hermosa ciudad.

Subieron a la habitación 303 del Aachen y él comenzó a desabrochar lentamente la blusa tipo paloma que dejaba ver los pequeños hombros desnudos de la muchacha. Era una blusa mexicana a rayas azules y blancas que tenía unos bonitos bordados en forma de espigas en el cuello. Las espigas del bordado eran de colores violetas, naranjas y azules. —¡Eh! espera, no tan deprisa— dijo Dakota cogiendo las dos manos del chico apartándose de él violentamente—no quiero que pienses que soy una cualquiera—no te preocupes amor— contestó Yago mientras la besaba sus hermosos hombros—¡eh!, quieto, mírame a los ojos y prométemelo—. A Yago le pareció que detrás de aquella pose dura, detrás de aquella careta de chica mala se escondía una dulce e indefensa muñequita de apenas 1.65 de estatura. Le pareció la mujer más bonita del mundo, vaya si se lo pareció. Aceptó el compromiso, cómo no aceptarlo, y la chica se bajó los pantalones vaqueros azules que llevaban un dibujo de dos llamas de fuego del mismo color en ambas perneras. ¿Para qué narrar el resto de la historia?. Bastará con decir que es una bonita historia de amor verdadero, de entrega mutua y de juramentos a la luz de las estrellas.

 

Durante aquellas noches en las que estuvieron juntos Yago soñó con Dakota; con el sabor a limón amargo de sus húmedos, carnosos y sensuales labios recorriendo su piel; soñó con su aliento tibio y dulce; soñó con su naricilla chata y redonda; con sus dientes ultra blancos perfectamente alineados gracias a los correctores que había llevado en la infancia; soñó con el susurro de su voz diciéndole hermosas palabras al oido mientras sus dos cuerpos se entregaban con pasión a la oscuridad de la habitación 303 del Aaechen; soñó con su risa; soñó con sus pequeñas y redondas orejas; con el delicioso olor a rosas de su cuello corto y sus pequeñas manos con uñas descuidadas de esmalte comido; soñó, en definitiva, con el gracioso acento mexicano de niña americana licenciada en la High School Donovans de San Francisco.

 

Aquella mañana desperté a media mañana desorientado y confundido por el sueño. Alargué mi mano en busca de Dakota al otro lado de la cama y allí no había nadie. Con mis ojos intentando acostumbrarse a la oscuridad de la habitación, comprobé inclinándome un poco si la luz del baño estaba encendida. La puerta estaba abierta y la luz apagada. Me levanté de la cama y tambaleándome subí las persianas. Allí no había nadie. Estaba el minibar; estaban los restos de mi ropa esparcidos por toda la habitación; la mesilla con el pequeño jarrón con flores secas; el reloj de pared con el dibujo de coca cola con letras blancas sobre fondo rojo… incluso quedaba el olor a su perfume impregnado en las sábanas y en mi memoria. Eché un vistazo y comprobé que sobre el pequeño escritorio de madera de pino con silla a juego había una nota de Dakota con letra redonda casi infantil aún que decía: Durante estos días dejé de ser libre amor y fui solamente tuya. Recuérdame siempre porque yo jamás podré olvidarte. Con amor, Kota.

 

 

Quedé desolado. El resto de mis años, el paso por la universidad fue un constante recuerdo de Dakota en mi memoria. Nada de novias, nada ni siquiera del mínimo deseo de conocer a nadie, incluso me hice un hombre solitario, desconfiado y malhumorado. Y diréis, ¿no hiciste nada por encontrar a Dakota?… ¡oh claro!, ¡claro que la busqué!. Desde Madrid busqué información sobre ella en institutos, en escuelas de San Francisco y nada. Parecía como si se la hubiera tragado la tierra. Luego, en 2006, con la aparición de las redes sociales, intenté ponerme en contacto con gente cercana a ella y tan solo fui capaz de lograr una dirección: una casita pequeña en un pueblecito cerca de Grand Rapids, Michigan. Ahorré las dos pagas de verano que había conseguido trabajando como ingeniero para una empresa del sector informático y dos años después conseguí viajar hasta EE.UU. y me planté en Michigan. La dirección me llevó hasta una urbanización, hasta uno de esos típicos adosados americanos de madera con garaje y porche con jardín a la entrada, ya sabéis. Allí me abrió una mujer de mediana edad con el pelo rojizo, con algunas canas ya y los ojos azules redondos y vivos que me recordaron a Dakota. Me contó que hacía dos años que su hija se había marchado después de una fuerte discusión que habían mantenido y que jamás había vuelto a saber nada de ella. Dijo: —”¿quién eres tú para juzgar mi vida?, tú que has sido incapaz de organizar la tuya. Luego, más tarde, una noche de madrugada llamaron de un hospital de una ciudad cercana a Las Vegas preguntándome si era su madre y diciéndome que ella estaba muy mal. Me contaron que la habían encontrado tirada en la calle inconsciente por una sobredosis de heroína. Al día siguiente cuando llegué a Las Vegas ya había muerto. No pude ni despedirme de ella”— contó la madre.

El desconsuelo de aquella mujer abrazada a mi, un desconocido, mientras estábamos sentados en aquel salón con aquel mueble con estanterías plagadas de retratos de Dakota de bebé, Dakota de niña, Dakota con sus bonitos ojos azules y su sonrisa aún llena de vida me dejó frío, sin poder reaccionar. Aún no recuerdo casi ni qué le contesté tan solo recuerdo que, cuando abandonaba la casa, por aquel pequeño jardín que daba a la entrada de su bonita casa de madera, ella interrumpió mi marcha y me Dijo: —”Mi hija hablaba mucho de ti ¿sabes?. Cuando volvió de su intercambio de estudios en Liverpool hablaba mucho de un chico español que había conocido allí. Supongo que serías tú ¿no?. Un día revolviendo entre las cosas que quedaron en su cuarto encontré una carta que iba dirigida a ti. No leí lo que ponía tan solo vi tu nombre en el encabezado y no quise leerla. Pasado un tiempo al no ser capaz de tirar ni deshacerme de sus cosas, repartí muchas de ellas entre sus amigos y amigas y creo que la carta iba entre los recuerdos de mi hija que le entregué a Sally, su mejor amiga del colegio. Lo último que supe es que  Sally vivía aún en San Francisco”—.

Dándole las gracias me despedí de aquella mujer impactado por todo lo que me había contado. Había viajado hasta Michigan con la ilusión de reencontrarme con Dakota. Había imaginado hasta cómo sería nuestro reencuentro y hasta había fantaseado con cómo sería su aspecto ahora, diez años después. Había pensado incluso en si estaría casada….pero jamás había pensado en que estaría muerta. Ahora mientras dejaba mis maletas en la zona de embarque y recorría los pasillos acristalados de baldosas amarillas brillantes que sonaban al paso del gentío en el International Airport Gerald R. Ford, con el torrente de recuerdos de aquella linda muchacha en mi cabeza, intentaba asimilar toda la información que me había dado su madre de golpe y tomé asiento en un solitario asiento de madera en la gran sala de pasajeros. Quedé absorto en mis pensamientos y ni siquiera escuché la voz que resonaba por aquel inmenso hall anunciando los diferentes vuelos. Ahora en mi cabeza surgía la duda: ¿Debería localizar a Sally, la amiga de Dakota del Colegio?. ¿Habría ella leído la carta que me escribió Dakota?. Quizá ni siquiera llegó a leerla. Quizás simplemente la tiró porque a ella de poco podía servirle lo que dijeran ese montón de palabras dirigidas a un chico español del que apenas ella se acordaba.

Envuelto en aquella duda viajé las casi quince horas -con escala larga en Chicago- que duró el viaje de vuelta a Madrid, pensando en sí debería buscar a Sally o no, y recordando aquello que decía el villancico que le cantaba la hermosa July Garland a su pequeña hermana Tootie. El mismo que versionaron Monalisa Twins para Dakota y para mí aquella nevada navidad doce años atrás en el Cavern de Liverpool. Aquel cuya letra decía algo más o menos así:

 

If the Fates allow, Si el destino lo permite                

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Escrito por JOTA HERMÓGENES CHAMIZO

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Publicado en 5 Noviembre 2017

Dos pares de ojos negros y marrones como dos piedras de ámbar y ónix brillantes mirándome fijamente no dejaban lugar a dudas: aquella mañana tampoco podría adelantar trabajo atrasado.

 

  • ¿Dónde te dejo la ropa limpia y planchada? (primero).
  • ¿Has pasado el aspirador ya a la habitación? (después).

 

Eran las dos frases con las que había visto mi tarea interrumpida por dos veces y que habían presagiado lo peor desde primera hora de la mañana.

Finalmente un:

 

  • Nos marchamos. Te he dejado la comida de Sherlock y Penélope cortada y preparada… sólo has de añadirle el pienso y dársela a la hora indicada. ¡Hasta lueguitooo!

 

Confirmaba mi fracaso estrepitoso y ahí estaban los dos pares de ojos brillantes, amenazadores casi, pidiendo justicia eterna ante el juicio de Salomón.

 

Sobre mi escritorio dos relatos de Cortázar que tenía que revisar concienzudamente

 –pues así es Julio: denso y de lectura profunda.-

Me esperaban desde hace dos días y no había podido sumergirme en ellos más que en dos ocasiones interrumpido por las dulces palabras maternas.

¡Es imposible concentrarse en esta casa!

Había dejado resueltos los quehaceres mañaneros habituales muy rápido. Había desayunado presto mis dos tostadas con mermelada; limpiado a conciencia mi cuarto; pasado el polvo con la bayeta y pasado el aspirador a velocidad del trueno y por delante me esperaba una dulce y soleada mañana de Domingo para trabajar en mis obligaciones como aprendiz de escritor frustrado.

 

El calentador ya había templado la estancia; el ambientador que había echado después de ventilar por más de una hora el cuarto (tras la limpieza mañanera) había dejado un olor a lavanda refrescante en el ambiente. Me había conseguido asear de manera sesuda muy veloz y el silencio se había adueñado por fin de aquella luminosa habitación. Sobre las librerías atestadas de libros, sobre las mesillas desordenadas con papeles y ejemplares de ediciones antiguas reinaba el caos y el sonido agobiante de la paz era el propicio para comenzar a escribir. Todo estaba preparado…

El ordenador abierto. El cursor parpadeante sobre la página en blanco. Los dos textos de Cortázar esperando sobre la mesa de trabajo e iluminados por la luz blanca del flexo y la luz natural azul que entraba por las dos ventanas...

 

  • Vamos allá… - me digo en voz baja a mí mismo y de pronto un sonido antipático interrumpe la calma de mi existencia otra vez…

 

¡Ring, ring, ring ring!

 

El teléfono suena en el comedor como presagio de mi mala fortuna.

Valoro la posibilidad de no responder brevemente y la curiosidad y la mala conciencia se apoderan de mi sensatez kafkiana y consiguen vencer en la guerra al dios Apolo que arde, entre cabreado y impertérrito en mi interior, preguntando: ¿qué será lo próximo que desasosiegue y perturbe mi tarea la próxima vez?.

 

  • No, aquí no necesitamos ningún seguro dental….
  • No, ya se lo he dicho dos veces estamos protegidos por un seguro del trabajo del cabeza de familia
  • ¿Que sí soy yo el titular?...,pues no, pero no está en estos momentos.
  • Ya le he dicho, señorita, que nuestro seguro también incluye la atención dental…y no, no nos interesa… muchas gracias.

 

Cuando por fin regreso a mi habitación y reanudo mi lectura sobre los dos textos de Cortázar; cuando por fin parece que logro sumergirme en el caos y ensoñación de un tipo que ha tenido un accidente con su bicicleta tras dar un paseo en una mañana de domingo cualquiera; cuando parece que todo cobra sentido… me interrumpen silenciosamente y con tristeza cuatro pares de ojos húmedos y tiernos que reclaman mi atención escudriñando mis entrañas.

Son los ojos de la conciencia, los ojos de la pena más honda que jamás hayáis podido encontrar. Los cuatro ojos más peludos y más bondadosos del mundo me hacen comprobar la hora en mi reloj de pared.

 

Allí estaba. No cabía lugar a dudas. Tras comprobar que todo era real mirando mi reloj de pulsera también, decidí que lo urgente en esos momentos era saciar el apetito voraz de las dos fieras que estaban a mi cargo.

 

La una del mediodía y otra mañana más echada a perder, ¡qué le vamos a hacer!.

 

Los dos basset Hound tricolor babosos, abrían su boca con felicidad tras el festín vespertino. No, no es una chifladura mía. Los dueños de mascotas sabemos interpretar una sonrisa en el rostro de nuestros pequeños amigos.

Por fin me enfrento a la página en blanco del editor de textos en mi ordenador y no sé qué diablos contaré esta tarde ya....

 

  • Buenaventura, ¡vámos a comer! – (se oye en la cocina la voz de mi padre replicar).

 

¡Maldito sea el calendario y la mala fortuna que quiso el destino regalarme el día de mi cumpleaños!…

Sí, me llamo Buenaventura, pero esto quizás poco importe en estos momentos y a estas alturas.

Apago la luz blanca del flexo de mi escritorio y allí se queda la eterna página de mi ordenador esperando sola a que alguien la llene de palabras.

Eso, a fin de cuentas, es escribir ficción ¿no?.

Me esperan para comer…

 

Encantado. Arcadio Buenaventura

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Escrito por JOTA HERMÓGENES

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Publicado en 31 Octubre 2017

El iPod rosa de última generación, de tamaño extra fino, ha empezado a sonar. De los auriculares sale la voz de Eros Ramazzotti directa al corazón suave, clara, como un susurro.

 

“Mil excusas he inventado hoy. Mil excusas, pero a modo mío, evitándome así una historia importante. Yo no sé presumir, ni sentirme muy grande…”.

 

La chica joven está apoyada en una de las barras para parapléjicos de un vagón cualquiera, en una estación cualquiera, del metro de Madrid. Su cara es fina, delgada y posee una nariz afilada y algo más puntiaguda de lo normal… pero no en exceso.

Sus ojos son pequeños -al igual que su boca-, azules penetrantes, despiertos. Su cabello liso, de color castaño claro y largo, le llega hasta la cintura. Es delgada, muy delgada.

Sus pantalones, unos Jeans azul claro relax fit rotos de la marca Bershka, de bajos dados la vuelta, dejan entrever las caderas cuyo hueso se marca a ambos laterales acentuando así su fisionomía.

Vistiendo el torso lleva una blusa blanca, fina y sin mangas. Es una blusa blanca BSK de cruce trasero y la lleva anudada a la altura del ombligo.

Los pies los lleva cubiertos por unas sandalias de tiras de cuero delgadas, negras, amarillas y verdes que dejan al aire los dedos pintados de rojo cereza.

 

Está cansada.

Frank Habitch, Reino Unido 1960 copyright.

 

En las manos lleva un cuaderno de piel, de media cuartilla, de hojas amarillas sin renglones, en el que apunta (a modo de esquemas) datos sobre los pasajeros del vagón. Es un cuaderno de esos que lleva una goma vertical que te permite sujetar las páginas.

 

Mientras nos escudriña hace suyos gestos, movimientos, diálogos…que quizá darán forma a un futuro personaje en alguna de sus novelas. Mientras tanto, muerde suavemente la tapadera de un bolígrafo Pilot clásico de color azul.

 

“Párate un instante, habla claro, como solo sabes tú…”.

 

Eros vuelve a replicar y, en ese mismo instante, ella cierra los ojos y todo se vuelve oscuro. Solo escucha la música que sale a todo volumen de los cascos de su MP3. Vuela y el vagón, sus gentes, la prisa, las vidas, desaparecen mágicamente y, de pronto, se encuentra en Italia, en Florencia con él…

 

-… ¿Sabes que, en la India, algunas tribus, no dejan que los turistas les saquen fotos porque piensan que la cámara les va a robar el alma? -

 

-Sí, bueno… ¿Y? Yo no saco fotografías.

 

-Ya, pero escribes.

 

-y, ¿qué tiene que ver con eso?

 

-Pues que observas a la gente, sus manías, sus tics, su manera de hablar. Te adueñas, en cierta medida, de su alma y la utilizas para crear tus personajes….

 

“… ¡Cómo te querré! ¡Cuánto te querré!”. Eros nuevamente.

 

Una lágrima larga, delgada y muda recorre su mejilla y empapa su rostro limpio, sin maquillaje, bronceado por el sol.

 

Recuerdos.

 

Cierra el cuaderno y, sin mirar atrás, espera a que el coche se pare lentamente en la siguiente estación.

 

Tras guardar el cuaderno de piel en su bolso, abandona lentamente el compartimento y la larga lombriz de acero la ve alejarse muy despacio por el andén de baldosas amarillas.

 

Alicia abandona la estación cabizbaja, envuelta en sus recuerdos, pasando desapercibida para las gentes, para el mundo en general, excepto para mí.

 

“…Una historia Importante”.

 

Jota

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Escrito por JOTA HERMÓGENES

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Publicado en 15 Junio 2015

 

(A mi Abuelo).

 

-"¿Y cómo lo llamaré?- preguntó Becerril,

-¡La Pampa!- contestó Don Alfredo, apurando el carajillo".

Pepe sonreía. Había aprendido a guardar silencio y a observar callado, mientras fregaba los vasos, al otro lado de la barra de mármol. Por allí pasaban unos y otros: sin rivalidad, sin odios, sin las diferencias que hay ahora. A mediados de los cuarenta en la capital, era frecuente ver como jugadores del Atlético de Aviación y del Real Madrid, cambiaban con frecuencia de equipo y también que compartían su tiempo de ocio con una amistad casi fraternal. Eran los años del viejo Metropolitano, a escasos metros del punto de reunión que nos ocupa, el lugar de trabajo de Don Pepe, el ambigú del Cine Montija, "El Palacio de Las Pipas", allí, en plena Glorieta de Los Cuatro Caminos.

 

 

En éste concurrían Velázquez, Becerril, Don Alfredo, Gento y allí se cerraban pactos secretos de negocios, aperturas de empresas conjuntas y tertulias de lo más variopinto ante la atenta mirada de Don Pepe que servía: ora un café, ora un carajillo, y aguardaba con sonrisa burlona la suculenta propina que le caía en el bolsillo. Después el gran Di (antes de hacerse tan grande) se despedía agitando su mano y espetando un: -"Chao viejo"- se desvanecía finalmente por el largo portalón que daba paso a la calle, entre la claridad, al final del pasillo.

Cuando llegaba el verano, Pepe sacaba la nevera a la entrada del portal y allí, junto a afiches y carteles, cortaba las barras de helado y servía los refrescos con esa sonrisa, con esa paciencia, con ese brillar de ojos que dibuja en su rostro un niño, con la ilusión del que se sabe mago, por un día, para cualquier muchachillo. Cuando se acababa el hielo, Pepe cogía la bicicleta e iba a por más a la carbonería de la Calle Jaén o al Mercado de Maravillas y otra vez volvía a lo mismo: cada día, cada semana, cada mes... monotonía. Por las tardes regentaba el ambigú, por las mañanas ejercía de pintor de brocha gorda y así sacó, el muy currante, adelante a sus tres hijos junto a su mujer. Siempre junto a ella.

La Pampa.¡Ay, La Pampa!. El Bar aún resiste como mero testigo de esta historia, como muestra de la veracidad de lo que aquí escribo, abajo, cerquita de Tetuán, en la Calle Francos Rodríguez y se sigue llamando de igual manera; como le aconsejó ese Don Di, ese viejo, a un joven Becerril a mediados de los cuarenta, Don Pepe mediante. Quizás ahora, si te paseas por allí, aún, puedas ver perderse, calle abajo, la silueta de Don Alfredo con su buen par de botas envueltas en papel de periódico y quizás, aún, si te dejas caer por Cuatro Caminos, veas a Don Pepe con su puesto de helados a la entrada del portalón de lo que fue primero el Montija -hoy un Lidel- después el Cine Condado... con su sonrisa enigmática y su encanto impasible todavía... Yo, ayer sin ir más lejos, le he visto.

 

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Escrito por JOSÉ HERMÓGENES

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Publicado en 20 Septiembre 2013

"Juan Pardo acude al estudio de grabación, acordado por Hispavox, con el resto del grupo (Los Pekenikes). Éstos no han advertido a la compañía el cambio de cantante. Comienzan las grabaciones y cuando Pekenikes, con Juan Pardo como cantante, llevan un tiempo grabando, el director artístico de la compañía Hispavox llama aparte a Alfonso Sainz (líder de Los Pekenikes) y, sin que se entere el resto del grupo, le viene a decir:

"Mira, volved a llamar a Junior. Ese chico que habéis traído no sirve para cantante, y jamás hará carrera".

 "Ese chico" era Juan Pardo, y la historia le ha dado la razón a él y no al director artístico"

      (José Ramón Pardo, "Historia del Pop Español" (Edición Facsímil)

 

               

                LP - Portada CD

                                     "De Familia" El Nuevo disco de Lys Pardo

 

 

1963.Mientras Harold Wilson se convierte en el líder del Partido Laborista en el Reino Unido y el mundo ve volar hacia el espacio el primer satélite geoestacionario experimental llamado Syncom; entretanto Kennedy y el líder moscovita, Nikita Jrushchov, mantienen línea directa gracias al famoso "Teléfono Rojo" -que jamás tuvo tal color- y un tal Martin Luther King pronuncia su famoso: "I have a dream" en Whashington D.C; mientras Kennedy es asesinado en Dallas... un gallego de Ferrol ha decidido aparcar sus estudios de Ingeniería Naval y dedicarse por entero a la música. La cosa ha sentado así así en el seno familiar por el miedo lógico que suscita una profesión,a todas luces,con futuro laboral desconcertante. Pero Juan lo tiene claro y decidido. En su cabeza resuenan las palabras de su padre Carlos:

 

-"Tan solo, no hagas algo de lo que nos podamos avergonzar".

 

Son los años del Rock and Roll. Los años de las matinales del Price. Los años de la voz de Miguel Ángel Nieto.

La capital se ha convertido en un hervidero de conjuntos y son pocos los que pueden formar su propia banda. Los instrumentos son caros y pocos tienen acceso a ellos. Juan lo tuvo claro hace tan solo unos meses, cuando, aprovechando un viaje a Whasington, consiguió hacerse con una guitarra Gibson americana. Él es uno de esos pocos privilegiados. Pronto empieza a moverse por el ambiente estudiantil y consigue formar su propio conjunto: Vándalos pero -demostrando su carácter inquieto-, decide abandonar la formación y marcharse a los Los Teleko, donde milita su primo José Ramón Pardolink

 

A Los Teleko le sucederán Pekenikes, Escala en Hi-fi e incluso la grabación con Philips -y acompañado por Los Relámpagos- de un maxi single bajo el título: Juan Pardo y "Su Conjunto" y es que, Juan, no solo canta, también escribe y compone sus propias canciones. Ha nacido, casi sin saberlo, una nueva estrella…

Así poco más o menos, comenzaba esta historia.link

 

Estamos en el mes de Febrero. La tarde ya ha caído sobre la capital y envuelve a los transeúntes con un manto gélido y húmedo. Me he bajado en el metro de Iglesia, a la altura de General Martínez Campos. Voy a la sala Caravan. Allí presenta Wagon Folk su segundo trabajo discográfico: Pequeña Supermán. Corre el año 2011 y solo han pasado dos años desde que publicaran su disco debut que tomaba el título prestado del nombre de la banda.

Wagon Folk es una apuesta personal de Fernando Calderón y Lys Pardo -la hija de Juan Pardo-. El grupo tiene un estilo claramente definido: pop-rock con un toque celta. En la paleta musical de lo que nos ofrecen, se mezclan temas en lengua castellana y anglosajona. En las tablas Lys lo da todo. Entrega el alma en cada tema. Sabe,de sobra,que en eso consiste este trabajo precisamente. Le viene de familia.

Mirarla a los ojos es confirmar una realidad plausible: es hija de quien es... pero en el escenario no hay ayudas. No hay trampa ni cartón. Se vale o no se vale y vaya por delante que me he propuesto no crearme ninguna opinión preconcebida.

Aquel día Lys arrasa. Muestra una fuerza en el proscenio que (unida a la ilusión de la que solo son capaces de desprenderse, artistas que aman lo que hacen) contagia al respetable. Lys hace cómplice a la banda y envuelve mágicamente el local.

Es la primera vez que tengo contacto con Wagon Folk y por ende con Fernando -su marido- y con ella.

                  

Lys siempre ha querido ponerle voz a las canciones de su padre. Era algo que quería hacer cuando llegara el momento: “cuando estuviera preparada”. Ha llegado ese momento y ese sueño ya tiene nombre propio: “De Familia”, ¿Qué mejor título que ese?.

Nos comentaba, a Vinilo Pro, Fernando Calderón –marido de Lys y productor, junto con ella y su padre, de De Familia-, que ha sido un largo camino y que el año entero de producción ha sido muy duro pero que,como todos los retos, ha resultado ser apasionante y –algo fundamental-, el resultado “es un trabajo solo nuestro, único” -dice Fernando-. 

 

De Familia está producido íntegramente por Erinmusic S.L.,el sello que regentan él y Lys. A la pareja se le ha unido esta vez en la producción Juan Pardo. Eso es lo que hace tan especial a De Familia: que está mimado, cuidado y elaborado con el cariño y la dedicación de todos los miembros de esta dinastía tan querida por todos.

Este disco es dos veces mágico. Primero porque es Juan Pardo en estado puro y segundo porque no solo supone el regreso –después de nueve años de ausencia en el panorama musical- del mejor compositor español y el más prolífero de todos los tiempos, sino porque nos brinda la posibilidad de ver algo histórico a: padre, hija y yerno y esposo, mano a mano.

 

Pero, ¿qué nos vamos a encontrar en De Familia?. Pues una selección de diez temas exquisitamente versionados que conforman un repaso a toda la carrera de Juan. Es una pincelada de todas las épocas de la misma. 

Podremos disfrutar de Reconozco link, canción Country que formaba parte de Bravo por la Música –uno de los L.Ps más exitosos de Juan en solitario-.Para Empezar a Vivir link , balada que podemos escuchar en Pasión por la Vida o temas como: Cuando te Enamores link y No Me Hables link, que marcaban los inicios de Juan como cantante y productor en solitario. 

 

Con canciones como: Flamenco o Tú Me Dijiste Adiós, hacen un pequeño guiño a la etapa de Brincos y con Mi Guitarra link, regresamos  a 1974 y recordamos los años de Londres donde Juan publicaría dos trabajos excepcionales en Inglés, con sus correspondientes versiones en castellano. Eran los años de Ariola

 

No podia faltar, claro está, ese pequeño homenaje a Galicia –muy presente en toda la obra de Juan-, con Anduriña link 

Son las canciones de siempre las que todo el mundo conoce pero grabadas con todo el cariño del mundo y con toda la ilusión. Fernando Calderón nos hablaba de lo apasionante que había sido trabajar en este proyecto, de la atmósfera familiar tan especial que se había conseguido crear y es cierto. En este trabajo, han conseguido que ese clima traspase los micrófonos. El disco entero está impregnado en él. Por eso es tan especial, porque rezuma Sentimiento.

 

De Familia link, un disco altamente recomendable.

 

Ahora, más que nunca: “Pardo por la Música”

 

"De Familia", disponible para iTunes y también en Spotify

 

https://open.spotify.com/album/1L6shoHHHNPyDwXtTkVy5I

 

Referencias:

 

* PARDO, JOSÉ RAMÓN "HISTORIA DEL POP ESPAÑOL 1959-1986 EDICIÓN FACSÍMIL" Edición: RAMA LAMA, 2005 

* WAGON FOLK link

* DISCOGRAFÍA DE JUAN PARDO: NOVOLA (ZAFIRO), ARIOLA, HISPAVOX, EMI. Años: ( de 1969 a 2004).

* DISCOGRAFIA DE LOS BRINCOS: NOVOLA (ZAFIRO) (de 1964-1966).

* DISCOGRAFIA JUAN Y JUNIOR: ZAFIRO (NOVOLA) (de 1967 a 1968).

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Escrito por JOSÉ HERMÓGENES

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Publicado en 27 Agosto 2013

En agradecimiento a todo el equipo de Coordinación de Trasplantes del Hospital Ramón y Cajal, a los Doctores: Burgos, Dras. Mendiola y Rivera (Unidad de Diálisis Peritoneal), a los enfermeros/as y auxiliares de la planta de Agudos, a todo el personal de la séptima planta, a Marisol (Coordinación de Trasplantes), a Estrella (enfermera, asistente de quirófano), a la Dra. Fernández y, en especial, a nuestros Ángeles Anónimos y a sus familias que haciendo de tripas corazón, accedieron a devolvernos la vida, consiguiendo que el dolor por la pérdida de un ser querido no fuera en vano. 

A TODOS, MIL GRACIAS!!!  

A Mateo #M4M, a Celia 

A mis padres, Juan y Pilar... Los mejores padres del mundo. 

Y a ti,que te vas a hacer donante, ¿A que sí?

 

“A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante” (Oscar Wilde)

 

 

 

 

-No te preocupes, te vamos a atar los brazos sólo por precaución-.

 

El gran foco encima de su cabeza, le impedía ver bien a la gente que pasaba alrededor de él mientras permanecía inmóvil en aquella camilla. Comenzó a temblar. Corría una leve brisa y aquel pijama fino de gasa verde, no abrigaba casi nada.

-José - dijo una enfermera,

-¿Cuánto pesas?.

-67 kilos - dijo el hombre, al que le fue imposible ver el rostro de su interlocutora, ya que lo tenía tapado por una enorme mascarilla verde a juego con un gorro de baño que le cubría la cabeza.

En realidad todas las vestimentas eran del mismo color, parecía como si, de repente, el hombre fuera a ser intervenido por media plantilla del Barsa, equipados como cuando juegan fuera de casa.

La habitación estaba alicatada con baldosín blanco brillante de arriba abajo. No era muy grande (al menos esa fue la impresión que se llevó él). Lo que sí pudo comprobar es que la camilla, sobre la que estaba postrado, era muy estrecha. Minúscula. Parecía casi hecha a medida y le recordaba a aquellos potros de tortura de la edad media.

Cuando le ataron los brazos en cruz, parecían confirmarse sus peores augurios. Tuvo miedo. Tembló. Serían los nervios (pensó) o quizás sería hambre. Recordó que llevaba sin probar bocado desde la noche anterior, antes de recibir la llamada, antes de que cambiara su vida para siempre.

Habría un antes y un después tras este trance y él era consciente de ello, quizás por eso temblaba. Quizás por eso tenía frío. Suspiró fuerte y trató de relajarse.

 

 

 -José, ¿Ya te estás durmiendo?- pregunto la misma enfermera de antes, la que le había pedido el peso-.

 -Yo no siento nada- contestó él.

-Muy bien, ahora empieza a contar del diez al uno y respira normal-

José comenzó la cuenta atrás: 10,9,8,….

Después, la vida se fundió a negro.

                                   

 

                                                  donacion-de-organos.jpg

 

 

Sonó el móvil que tenía encima de la mesilla, al lado de su cama, en la habitación. Abrió los ojos para comprobar de un vistazo la hora que era, antes de encender la luz. La una de la mañana. Cogió el teléfono y comprobó que, en la pantalla, aparecía un número de esos largos como de centralita.

 

-Sí, ¿dígame?.

-Hola, ¿hablo con José? -preguntaron desde el otro lado del teléfono.

-Sí, soy yo -contestó el hombre entre asustado y aturdido por el sueño.

-Hola, José, buenas noches. Perdone que le moleste. Llamo de Coordinación de Trasplantes del Hospital Ramón y Cajal. Tiene usted que venir esta noche a la planta tercera, Unidad de Agudos, para un posible trasplante. Eso sí, no venga antes de las cuatro de la mañana…

-Muy bien, espere un instante que tomo nota de todo- pidió él.

El hombre cogió papel y bolígrafo de su escritorio y apuntó todos los datos.

-Perfecto, sólo una cosa más José- dijo su interlocutora.

-Comentarle que usted viene en calidad de reserva. Es decir, hay una persona que tiene prioridad en el trasplante. A usted se le llama, únicamente, por si se da el caso de que la persona titular no sea compatible con el órgano recibido….

-Sí, sí…me hago cargo. Perfecto, muchas gracias- contestó él.

-Bien, pues entonces a las cuatro, en la planta tercera, zona de agudos. Venga en ayunas….Buenas noches.

-Buenas noches- sentenció emocionado José.

 

Colgó el teléfono y se tomó unos segundos para él. Se sentó en el borde de la cama, en la habitación que le había visto crecer y que había sido testigo de casi todas las decisiones importantes de su vida. Dirigió la mirada hacia el infinito.Comenzó a temblar. Era una sensación que no había experimentado antes, una mezcla de miedo, alegría y nervios. Las piernas tenían autonomía propia. Se movían a su antojo de la emoción.

Vinieron a su mente momentos pasados: el instante en el que le dijeron que la diálisis era inevitable, la conversación con el equipo de coordinación de trasplantes -el día que le tomaron los datos para incluirle en la lista de receptores-, las horas sin dormir, el estado de nervios de los suyos –a su padre, esa situación, le había producido un amago de angina de pecho, tan sólo un año antes-.

Con paso decidido tomó aire y salió de su cuarto, sabiendo que aquel era el principio de una nueva aventura en la que, esta vez, le iba en juego: la vida.

 

"A lo largo de toda mi vida, mi relación con mi familia, ha sido siempre una fuente de fuerza y estabilidad, pero sobre todo durante los últimos años. La familia era donde recurría para recibir apoyo incondicional, en un mundo que carece de él con demasiada frecuencia" (Eben Alexander, "La prueba del cielo") 

 

Cuando escuchó la primera voz, envuelto aún en la nebulosa de la anestesia que le impedía abrir los ojos, reconoció a su madre. El hombre distinguió también, medio en sueños, la voz de la doctora de Diálisis Peritoneal que había llevado su caso. Estaban charlando.

Cuando despertó y abrió los ojos, era ya de madrugada. Sólo recordaba, que había entrado en el quirófano por su propio pié y que le habían atado las manos y ahora estaba en esa habitación….

 

"A mí me emocionan especialmente los donantes vivos. La madre o el padre que dan un trozo de hígado o un riñón a un hijo: ¡da la vida dos veces. ¡Dios mío!"(Estrella, enfermera asistente de quirófano. Unidad de trasplantes)

 

Los días transcurrieron y su estancia pasó por varias etapas: primero cuidados intensivos, después pasó a incorporarse y levantarse levemente para subir por último a planta. Fueron tiempos complicados de adaptación a la nueva medicación, de asimilación de su nueva condición y, ¿por qué no decirlo?, de aprender a digerir su nueva vida.

Si algo comprendió el hombre fue que, mientras toda la etapa anterior, la había pasado únicamente con los suyos -que habían permanecido impasibles a su lado-, esta situación a la que había tenido que adaptarse, casi sin tiempo para asimilarlo, le había puesto en contacto con personas que estaban en su mismo trance.

 

Supo entonces que aquella historia no tenía nombre propio. No tenía un solo nombre. Esa historia se llamaba Aurora (a la que conoció, el mismo día en el que a él le iban a operar, y que le tranquilizó. A ella le habían trasplantado la noche anterior y, desde su estado, le transmitió fuerza y seguridad). Tenía el nombre, también, de Shanasi, un búlgaro que se convirtió en un excelente compañero de habitación y que llevaba cinco años esperando (soñando) con volver a  tener una vida normal. Esta historia, era la historia de Rosa, a la que la diálisis estaba a punto de derrotar haciéndole: abandonar, desistir, renunciar a la lucha y a toda esperanza. El relato pertenecía también a José Manuel, a su mujer y a todos y cada uno de los familiares y amigos de los enfermos, que daban consuelo, calor y amistad de pasillo en los momentos duros y que demandaban lo mismo cuando les venían malas dadas.

Todos ellos pudieron saborear la tragedia, la otra cara de la moneda y ver que –aunque ellos se habían quedado a éste lado del precipicio-, el otro lado también existía y en él se encontraba el abismo.

De los seis luchadores que, como ellos, habían jugado a las cartas con San Pedro aquella noche fría de Noviembre, uno salió derrotado. Su corazón dejó de luchar y sumió a aquel pasillo en un silencio: atroz, homicida, desgarrador y tétrico.

Fue la realidad en su formato más cruel y más inesperado. Pero fue la realidad en estado puro. 

                                       

                                                 marzo-8_2012_-130560_dia_del_rinon.jpg

 

 

Hay personas que creen que, cuando alguien recibe el órgano de otra persona (ya fallecida o no), recibe también parte de su alma. Sin duda es el gesto de amor más incondicional que puede haber.

Morir para que otros vivan resulta macabro, pero sólo pensar que puedes devolver la vida a alguien que la necesita -cuando por la tuya ya no hay nada que hacer- es heroico. 

Los ángeles existen. Posan sus alas sobre nosotros, nos protegen, nos vigilan, nos cuidan. Están ahí aunque tú no los puedas ver…. Esos ángeles vivieron, existieron, estuvieron en este mundo y algunos se marcharon dejando para los demás, un regalo impagable. No hay dinero en el mundo que pueda pagar gestos como este.

Podría esgrimir mil razones para intentar convencerles de lo necesario que es donar. Podría apoyar mis argumentos diciendo que nadie está exento de necesitar sangre o un órgano –sea por necesidades propias o las de un familiar-. Pero tan sólo les daré un dato: El ocho por ciento de los pacientes en lista de espera, acaban muriendo porque no hay órganos suficientes.

Por eso, tu gesto –aunque a ti te parezca insignificante-, es vital. Hazte donante. Aunque sólo dones sangre… tu sangre es VIDA. link

 

El protagonista de nuestra historia nació -de nuevo-, un 8 de Noviembre del 2012. Aquella fría noche, mientras él se dirigía a las 3:30 de la madrugada hacia el hospital -sin casi esperanzas de poder ser trasplantado-, en la radio del coche sonaba: Angels, de Robbie Williams link.

Premonitorio o no, fue la última canción que escuchó antes de ser intervenido. Aquella feliz noche finalmente y de manera atípica, se recibieron seis donaciones más. Seis rayos de luz… Seis nuevas esperanzas. Seis nuevas vidas….

Una de ellas: la del protagonista de este relato.

El cuento esta vez acabó de forma feliz pero tomemos consciencia porque, la historia, no siempre acaba así. ¡Hazte Donante!. 

 

 

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Escrito por JOSÉ HERMÓGENES

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Publicado en 26 Julio 2013

"Ella iba en el tren. La última vez que hablé con ella fue a las 20:35 y me dijo que iba llegando a Santiago. Cinco minutos después fue el accidente" 

(Cuenta de Twitter de Luis L.)

 

Cuando sucede una tragedia de tales dimensiones y que afecta a tantas personas, soy partidario de personalizar. Hablar de este tipo de tragedias es hablar de nombres propios. Sólo así podemos tomar consciencia del horror más allá de las cifras.

Yo he decidido contarles la historia de Yolanda.

Yolanda era una chica Mexicana guapísima de tan sólo veintidos años de edad. Procedía de Veracruz y había dejado a su familia y a su novio en su país para embarcarse en una apasionante aventura:

-"Me voy a España" (decía como loca de contenta).

 

La alegría de Yolanda, contrastaba con los miedos de Luis (su novio):

-"No me vaya a olvidar mientras esté en España".

 

El azar quiso que, para el intercambio, le cayera en suerte la ciudad gallega de Santiago y todo eran planes de futuro y emociones propias de una joven que quería comerse el mundo.

Ese fatídico azar le reservaba la más trágica de las sorpresas pues quiso que Yolanda se encontrara en uno de los vagones que descarriló, a tan sólo tres kilómetros de la estación de Santiago, en la localidad de Angrois. Allí perdería la vida junto a -en el momento de escribir este texto, esta es la cifra exacta- ochenta personas más. 

 

A partir de ese momento comenzó el periplo de su novio que, desde Veracruz, intentó localizarla sin éxito alguno. Una vez más la tan denostada por el poder red de redes, consiguió unir a toda la gente. Twitter ardía y las súplicas de su novio a través de la red social, pronto tuvieron una respuesta masiva de gente que se hizo eco de la angustia.

"Se llama Yolanda.... es Mexicana, tiene 22 años y estudia en la Universidad de Santiago. Está de intercambio. Viajaba en el tren en el momento del accidente. No sé nada de ella, por favor ayúdenme. Haz RTT" (pedía Luis).

 

Transcurrían las horas y no llegaban noticias de Yolanda. Renfe estaba colapsado y los teléfonos no daban abasto. Las comunicaciones estaban desbordadas. Luis y la familia de Yolanda no perdían la esperanza. Nunca la perdieron. ¿Quizás Yolanda se encontraba inconsciente ingresada en algún hospital?. 

A muchos este suceso nos recordaba otras situaciones, otras tragedias, otros horrores vividos, quizás en primera persona, años atrás y por otras circunstancias mucho más macabras pero con un nexo: "El teléfono al que llama, está apagado o fuera de cobertura en este momento. Inténtelo de nuevo más tarde".

 

Si tenemos que hacer un análisis de todo lo sucedido, en esta como en otras circunstancias, nos quedamos con la respuesta del pueblo. Si algo hay que sacar positivo de este terrible infierno vivido en la curva de A Grandeira, es la demostración, una vez más, de que -señores políticos tomen nota- mi país está lleno de gente maravillosa y solidaria. Otra vez se ha demostrado que cuando hay que arrimar el hombro somos uno.

Los bancos de sangre se desbordaron en los hospitales; los bomberos dejaron aparcadas sus reivindicaciones laborales y trabajaron a destajo; los hoteles cedieron habitaciones gratuitamente a los familiares de los afectados; los médicos trabajaron horas de más y los que estaban de vacaciones volvieron a sus puestos de trabajo... ¡había que arrimar el hombro!. "Teníamos que estar allí" (decía uno de ellos). La Policía coordinó la situación en todo momento de manera ejemplar y sin escatimar recursos....  

Los habitantes de Angrois acudieron en masa con: mantas, hachas, radiales, picos...todo lo que fuera necesario para asistir a la gente que pedía auxilio desde el interior de los vagones. Ellos son los héroes de esta tragedia. Por ellos, y sólo por ellos, vale la pena vivir en este país en el que vivimos. Una vez más me quedo con el mejor ejemplo de Amor que hemos dado como país. Quizás sea el único ejemplo de amor verdadero, el que nos hace a todos iguales: a reyes, a ricos, a pobres. No sabe de edades, ni de colores, ni de ideologías.

Cuentan que, en la ciudad de Nueva york, aún es la fecha y cada vez que un bombero entra en una cafetería, tiene el café pagado de antemano y silenciosamente por algún ciudadano anónimo. No han olvidado la labor de los bomberos en el 11-S. No nos olvidemos tampoco de nuestros profesionales, tan criticados y denostados en algunas ocasiones, que dieron su vida y la darán sin dudarlo por cualquiera de nosotros: GRACIAS!!!!.

Quizás, este sea el mejor ejemplo de amor verdadero. AMOR con mayúsculas.

 

El final de la historia de amor de Luis y Yolanda se escribe con letras de sangre. Se escribe con letras de tragedia. Ya no habrá final feliz ni comerán perdices. El cuento de hadas se estrelló macabramente contra una realidad plagada de injusticia, de brusquedad, de -¿por qué no?- insensatez. Ya no habrá regreso triunfal a Mexico. Ya no habrá una oportunidad más. Luis y Yolanda no se volverán a ver nunca más. El miedo, las consecuencias, residen en ese NUNCA precisamente; ese nunca que da paso, una vez más, a una historia de amor desgraciadamente interrumpida.  

D.E.P. Yolanda y todos los fallecidos en Angrois, aquel fatídico 25 de Julio de 20014

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Escrito por JOSÉ HERMÓGENES

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Publicado en 18 Junio 2012

 

              

 

 

                       "Vengo de la parte baja del valle,
                         donde, cuando eres joven
                         te enseñan a hacer las cosas
                     de la misma forma que las hacía tu padre"

                                         (The River)

 

22.45h de la noche. Marina y los cuatro primos de Nacho se encuentran entre el público del Santiago Bernabéu. Están en grada. Durante los últimos días a Nacho le habían aconsejado no moverse mucho en el hospital, con lo que las entradas para ir a ver al "Boss", regalo de sus padres por su vigésimo cumpleaños, no eran de albero.

Marina recuerda lo rápido que ha sido todo. Tan solo hace un mes estaban en el hospital celebrando el cumpleaños de Nacho y semanas después fallecía. Recuerda su cara de ilusión al recibir el regalo de manos de sus padres:

-¡Unas Entradas para ver al "Boss"!-, (no paraba de gritar entre risas).

 

Nacho Hurtado Pons  pasó dos años luchando contra el cáncer. Fue hace dos, cuando recién llegado a Madrid procedente de su Mallorca natal para comenzar sus estudios de ingeniería, le detectaron un tumor maligno en el cerebro. Luchó y ganó la primera batalla pero desgraciadamente el mal seguía dentro y se reprodujo en la médula espinal, causando su fallecimiento el pasado 7 de Junio.

Entonces Laura (compañera del colegio de Nacho), Albert (amigo de toda la vida) y la novia de Nacho, Marina, se pusieron manos a la obra:

"Objetivo: hacer llegar al Boss una petición especial en recuerdo de su amigo". 

Aquí es donde entras tú en esta historia. Sí, sí, no mires atrás: ¡tú! porque la iniciativa que apoyaste a través de twitter bajo el hashtag: "#vaportinacho", consiguió unirnos a todos en un frente común: esta causa.

Todo el mundo se movilizó. El objetivo estaba más que cumplido: no olvidar a Nacho.

Al menos intentarían llegar a Bruce aunque eso era muy difícil. Entonces fue cuando Buenafuente se hizo grande en esta historia. Andreu comentó que el único que podía ayudarles era Manel Fuentes y éste prometió hacerle llegar a Springsteen la petición de los chicos. ¿El sueño era posible?.

 

Pero habíamos dejado a Marina y los cuatro primos de Nacho en las gradas del Bernabéu. La noche se presenta mágica. Todos se miran y nadie quiere hacer ningún comentario sobre el propósito que les había reunido. Las canciones pasan y pasan y el ánimo empieza a decaer. Entonces surgió el milagro. Bruce se acerca al micro y pronuncia unas palabras:

“Queremos dedicar este tema a Nacho y su familia. Está en nuestras plegarias"....

 

¡No podía ser real!. El sueño se había cumplido y desde el cielo,Nacho, seguro que pudo entonar junto a todos, los primeros compases con los que "el Boss" (su ídolo) le cantaba expresamente para él:

"The River" link.

 

¡El ser humano, es extraordinario!.

 

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