Siguiendo los pasos de Leonardo. La Última Cena

Publicado en 31 Octubre 2018

“[…]Shalom, Miriam. Soy yo, Yosef.

La figura esbelta que tenía delante se relajó visiblemente al escuchar su voz familiar.

—Oh, Yosef.

La voz de ella sonó emocionada. Él la miró con compasión: estaba pálida y temblorosa y se ahogaba en la pena. Le tendió la mano con un gesto involuntario que salvaba la flagrante oscuridad que los separaba en el jardín iluminado por la luna.

—Yosef -susurró ella-, no estoy segura de poder soportarlo. Él intentó advertírmelo, y yo pensaba haberle entendido.

Estaba temblorosa y desconcertada en la oscuridad.

Yosef le puso sus manos sobre los hombros y la sostuvo con firmeza. Hasta ese momento había advertido la hondura de su propia pena. La larga y oscura cabellera de Miriam refulgía a la luz de la luna y sus ojos brillaban por las lágrimas.

—Miriam -murmuró él. Vaciló un instante. ¿No había sufrido bastante ya aquella mujer?. Pero había prometido a su amigo que la protegería.Y no había más que una manera de hacerlo: tenían que salir inmediatamente, al abrigo de la oscuridad. No podían saber si las autoridades mandarían a buscarla-. Miriam, he recibido un aviso. Tenemos que abandonar Jerusalén esta misma noche. Si te quedas aquí no estarás segura. Pilato y Herodes pueden ordenar tu búsqueda…

—Sara -susurró-. Tengo que llamarla Sara.., porque Sara creyó, incluso cuando parecía que no había esperanza de que pudiera cumplirse la promesa de Dios.Yo no entiendo nada, pero sí sé que mi hija es la respuesta de Dios a nuestras oraciones…

[…] Yosef había oído hablar de un país, en la otra orilla del mar Mediterráneo, con pastos y árboles en abundancia, donde la nieve cubría los campos en invierno y donde el rechinar de dientes por las arenas del desierto no era más que un recuerdo. Tal vez sería posible llevarse la niña a las Galias, pensó para sí. La “parra de judá” podría florecer allí, a salvo de las penas y de la opresión…”

(Cuento de la novia perdida. Miriam la del jardín. “María Magdalena y el Santo Grial. Margaret Starbird. Edt: Circulo de Lectores. 2004. Pags: 31,32,46)

Todo parte de una leyenda, de un cuento escrito en francés procedente de la Edad Media en el que se narra la huída de María Magdalena y José de Arimatea a Alejandría. En él se describe el nacimiento de la hija de María, Sara, y la posterior huída a las Galias de los tres.  

Fruto quizás de estas leyendas existe una tradición en el sur de Francia (tierra de tradición cátara por excelencia) que lleva al culto y la veneración de Sarah “la Kali” (Sara la negra en gitano). Todos los 24 de Mayo procesionan con la imagen y la veneran en la cripta taurobólica construida en su honor. Narra la historia que María la Magdalena, María Salomé y María la madre del Apóstol Santiago desembarcaron en un pueblo de la Galia llamado “Ra” donde había un asentamiento romano-egipcio y allí vivieron hasta el final de sus días. Algunos sostienen que allí las esperaba Sarah “la egipcia” que vio su barca atracar en la playa; muchos cuentan que la propia Sarah iba con ellas en la barca y que decía ser la sirvienta de la Magdalena; otros afirman que, aquella Sarah (que procedía del Alto Egipto), era hija de María Magdalena y Jesús de Nazaret y que había sido escondida y protegida tras la persecución de los primeros cristianos en la huida de las tres Marías de Jerusalén. Rufo Festo Aviano describe que aquel lugar cambió su nombre por el de “Ratis” tras la llegada de las Tres Marías, allá por el año 40 d.C, y que Sarah la Kali se convirtió en la jefa de la tribu procesando una religión politeísta y un culto a Isthar -imagen con la que salían en procesión y a la que paseaban por las aguas marinas para recibir su bendición-. La misma Isthar que hace referencia al culto (pagano) sagrado del matrimonio al que se refiere Starbird.

Sea mito o realidad lo cierto es que en 1448 se descubrieron allí, en Les Saintes Maries, reliquias de dos de las Tres Marías (María la madre del Apóstol Santiago y María Salomé) y la leyenda volvió a cobrar vida de nuevo.

 La tradición se mantiene aún hoy en nuestros días donde, cada 24 de Mayo, gitanos de todas partes del mundo acuden a rendir culto a su amada Sarah la Kali, su Magna Mater, la diosa de la generación. 

El nombre de Sarah no es baladí. Sarah se llamaba la mujer de Abraham en la Biblia; Sarah también era el nombre de la esposa de Brahma en los Veda Saravasti y no menos importante para nuestra investigación es el significado que en la Cábala tiene el nombre de Sarah. Significa: “residencia del exilio”. En 1888 la localidad, sita en pleno Lenguadoc cátaro, cambió su nombre de Notre Dame de la Mer por el de Saintes Maries de la Mer. Quizás hubiera sido interesante contar con el testimonio de excepción  de un tal Vincent Van Gogh por aquella época. Cuentan que gustaba de pasear por aquellas playas y que tuvo en, Les Saintes Maries, su etapa más colorida y maravillosa artísticamente hablando". 

(Ensayo: "Siguiendo los pasos de Leonardo. La Última Cena". José Hermógenes)

 Procesión en honor a Sarah la kali. Saintes Maries de la Mer 

Escrito por MÁXIMO JOTA

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